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o hay que saber de Clarita lo sabes mejor
que yo. ?Que puedo anadir a lo que tu sabes?
--Oiga V., tio: aunque nina, no soy tan facil de enganar. Aqui hay
varios puntos obscuros, inexplicables, y yo no sosiego hasta que todo me
lo explico.
--Pues ya estas aviada, hija mia, si no te sosiegas hasta que halles la
explicacion de todo. Condenada estas a desasosiego perpetuo.
--No confundamos las especies. Yo me aquieto sin explicacion sobre
muchos puntos en que usted, por desgracia, no se aquieta. No hablo de
eso. Hablo de materias mas llanas y mas al alcance de mi inteligencia.
En estas requiero explicacion, y sin explicacion no hay reposo. ?Que
diablo de palabra enrevesada fue aquella de que se valio V. el otro dia
para significar una suposicion que se forja uno para explicar las cosas,
y que se da por cierta, cuando las explica?
--Esa palabra es _hipotesis_.
--Pues bien; yo no hago mas que forjar hipotesis a ver si me explico
ciertas cosas. ?Quiere usted que le exponga alguna de mis hipotesis?
--Exponla.
El Comendador respondio aparentando serena indiferencia al dar aquel
permiso; pero se puso colorado, y tuvo miedo de que Lucia, por arte
magica o poco menos, hubiese adivinado el lazo que unia a Clara con el.
Lucia, prevaliendose del permiso y animada con lo poco de turbacion que
en su tio advirtio, expuso asi una de sus hipotesis:
--Pues, senor, yo me cegue al principio por exceso de vanidad. Pense que
el carino de tio que V. me tiene le llevaba, para complacerme, a mirar
con interes a Clori y a Mirtilo, y a procurar e buen fin de sus amores.
Ya he variado de opinion. Ya la hipotesis es otra. El interes de V. es
demasiado para ser de reflejo. Noto tambien que es muy desigual: menos
que mediano por Mirtilo; inmenso por Clori. iAy, tio, tio! ?Si querra V.
jugar una mala pasada al pobre zagal? Todo se sabe. Pues que, ?cree V.
que no ha llegado a mi noticia que se ha hecho V. devoto (iojala fuese
de buena ley la devocion!) y que toditas las mananas de madrugada va V.
a la iglesia Mayor a misa primera?
--Sobrina, no disparates, --interrumpio el Comendador.
--Yo no disparato. Hallo extrana, para explicada solo por una simpatia
cualquiera, esa devocion de V., y recelo que la santita que se la
infunde ha cautivado a V. con mas dulces cadenas que las de la piedad.
--Te repito que no disparates --volvio a decir el Comendador poniendose
muy serio.-- Confieso que es dificil de explicar el extraordinario
cari
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