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No bien entrado el fraile, cerro la puerta con llave el Comendador, para
que nadie viniese a interrumpirlos, y en voz baja dijo, mientras el y su
maestro tomaban asiento:
--Cuente V. lo que ha pasado. No me oculte nada.
--Hablare en resumen, porque ha sido larga la discusion. Dona Blanca ha
celebrado tu generosidad. Dice que no atina a comprender como un impio
es capaz de accion tan noble. Supone que es obra del orgullo; pero al
fin la celebra. Mas no por eso te excita a que consumes el sacrificio.
Afirma que sera inutil, y te ruega que no le hagas. Dona Blanca
considera que su hija tiene hoy una verdadera vocacion; que Dios la
llama a ser su esposa; que Dios la quiere apartar de los peligros del
mundo; que Dios quiere salvarla, y que ella no puede, sin gravisima
culpa, retraer ahora a su hija de tan santos propositos.
--iHipocresia! iRefinamiento de maldad! --interrumpio D. Fadrique.-- ?Y
V. no la ha amenazado con mi venganza? ?No le ha dicho V. que estoy
determinado a todo; que le arrancare la mascara; que se acordara de mi;
que la burla que de mi hace no quedara sin afrentoso castigo?
--Se lo he dicho todo; pero Dona Blanca ha contestado que, si bien te
cree un hombre sin religion, todavia te tiene por caballero, y que no
teme de ti esas villanas e infames acciones con que en tu rabia la
amenazas. Anade, no obstante, que, aun cuando se enganase, aun cuando tu
te olvidases de la honra y te vengases asi, lo sufriria todo antes de
disuadir a su hija contra lo que la conciencia le dicta.
--Esa mujer esta loca, P. Jacinto. Esa mujer esta loca, y creo que su
locura es contagiosa; que a Clara y a V. los tiene ya enloquecidos, y
que falta poco para que yo tambien lo este. Pero, lo juro por mi honor,
por Dios, por lo mas sagrado: mi locura sera de muy diversa indole.
Sonara con mi locura. Pues que, ?imagina que soy yo un segundo D.
Valentin? ?Piensa que me sometere a sus monstruosos caprichos? ?Entiende
que soy necio y que voy a creer lo que a ella se le antoje hacerme
creer? Clara tiene trastornada la cabeza, y por eso quiere ser monja de
repente. ?Que vocacion ha de tener, cuando me consta que estaba, que
esta aun, enamorada de ese muchacho rondeno, con quien podria ser
felicisima? Aqui hay algun misterio abominable. Algo se ha hecho para
infundir el delirio en Clara y perturbar su natural despejo. Yo ni
puedo, ni quiero, ni debo consentir extravagancias tan criminales. ?No
comprende esa mujer de Satanas que la edu
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