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ser
monja; en que acabe por tomar el velo... y luego la mortaja. Pero yo me
morire tambien. Yo no quiero sobrevivir. Me matare si no me muero.
El Comendador no sabia que responder a tales quejas. Procuraba consolar
a D. Carlos, que le juzgaba indiferente y extrano; que ignoraba que el
tenia mayor necesidad de consuelo.
Iba D. Fadrique a buscarle en el P. Jacinto. Iba asimismo a buscar en el
alguna luz sobre aquel misterio; pero icaso extrano! el P. Jacinto, todo
franqueza y jovialidad antes, se habia vuelto muy grave, muy misterioso
y muy callado.
Don Fadrique entrevia, no obstante, que el padre Jacinto aprobaba la
resolucion de Clara de ser monja. Esto le ponia fuera de si, y a veces
estaba a punto de romper con el P. Jacinto y de mirarle como a amigo
desleal o como a fanatico sin entranas.
Con todo, en medio de sus tribulaciones el Comendador se reportaba y no
perdia la calma. Habia tomado sus medidas. Su conducta estaba prescrita
y determinada con firmeza, y aguardaba sereno el resultado.
Este no tardo mucho en venir.
Era muy de manana cuando trajo un criado desde Villabermeja una carta
para D. Fadrique. Don Fadrique la leyo rapidamente, estando en la cama
aun. Se levanto a escape, se vistio y se fue al convento de Santo
Domingo en busca de su maestro.
El padre acababa de levantarse y recibio a Don Fadrique en su celda.
Sentados ambos, como en la otra celda de Villabermeja, hablaron de este
modo.
XXIII
--Padre Jacinto --dijo el Comendador con aire de jubiloso triunfo--,
Clara es libre ya. No es menester que se case con D. Casimiro ni que sea
monja.
--?Como es eso, hijo mio?
--He dado por ella una suma igual a todo el caudal de D. Valentin.
--?A quien?
--A D. Casimiro.
--?Y con que razon? ?Con que pretexto ha podido aceptarla?
--La ha aceptado con una razon que promete callar; por un motivo
secreto.
--iValgame Dios, hijo mio! iQue delirio! iQue sacrificio inutil: Y
dime... ese motivo secreto... iConfiar asi a D. Casimiro la honra de una
familia ilustre!...
--Yo no le he confiado nada.
--?Pues de que medio te has valido?
--De una mentira; pero mentira indispensable y con la cual nadie pierde.
--?Puedo saber esa mentira?
--Todo lo va V. a saber.
El padre presto la mayor atencion. Don Fadrique prosiguio diciendo:
--De sobra sabe V. que Paca, la primera mujer del tio Gorico, fue una
mala pecora.
--Es evidente. Dios la haya perdonado.
--La buena reputacion
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