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cacion que ha dado a su hija,
que esos terrores que le ha infundido son como un veneno? ?Quiere saciar
el odio que me tiene, asesinando a su hija, porque tambien es mi hija?
--Comendador, ten sangre fria; mira que te enganas. Mira que Clara no
siente hoy la vocacion religiosa por causa de su madre.
--Me importa poco que sea hoy o ayer cuando su madre le ha dado la
ponzona. El corazon me dice que las rarezas, que los extravios de Clara
provienen del tormento espiritual que le esta dando su madre desde que
la nina tiene uso de razon. Esto es menester que acabe. Si Clara, cuando
este en completa tranquilidad y serenidad de espiritu, sanos su cuerpo y
su alma, persiste en ser monja, que lo sea: yo no me opondre. Mi
sacrificio habra sido inutil. No exhalare una queja. Que disfrute de
todos mis bienes D. Casimiro. Pero mientras Clara este enferma, casi
fuera de si, con una especie de fiebre continua, no he de sufrir que se
tome ese estado febril por extasis mistico, y esos ataques nerviosos por
llamamientos del cielo. Es mi hija, voto a quince mil demonios, y no
quiero que me la maten. Ahora mismo voy a ver a Dona Blanca. Rompere la
consigna para entrar. Rompere la cabeza a quien quiera oponerse a mi
entrada. Si no la veo y la hablo, estallo como una bomba. No me detenga
V., P. Jacinto. Dejeme V. salir.
El Comendador habia abierto la puerta, se habia puesto el sombrero, y
forcejeaba por salir con el P. Jacinto, que procuraba detenerle.
--Quien esta desatinado eres tu --decia el padre.--?A donde vas? ?No
calculas el escandalo de lo que te propones hacer?
--Dejeme V., Padre. Yo no calculo nada.
--Esto es una perdicion. Dios te ha dejado de su mano. Oye cuatro
palabras con reposo y haz luego lo que quieras. Carezco de fuerzas para
detenerte.
El P. Jacinto cedio en su resistencia y el Comendador se paro a
escucharle.
--Quieres ver a Dona Blanca, y la veras, pero con menos peligro de
lances y de escandalo. Pasado manana va D. Valentin a la caseria con el
aperador, a vender unas tinajas de vino. Entonces podras ver y hablar a
Dona Blanca. Para evitar mayores males, te llevare yo mismo. Yo
entretendre a Clara a fin de que hables a solas con Dona Blanca y le
digas cuanto tienes que decirle. Ya ves a lo que me allano. Ya ves a lo
que me comprometo. Vas a sorprender desagradablemente a Dona Blanca con
tu inesperada visita. Vuestra conversacion va a tener algo de un duelo a
muerte; mas prefiero intervenir en el, ser com
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