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de Paca no tiene nada que perder.
--Absolutamente nada.
--Pues bien. Hay la feliz coincidencia de que Nicolasa nacio pocos meses
despues de mi ida de Villabermeja, cuando estuve alli de vuelta de la
Habana.
--?Y que?
--He hecho creer primero a la chacha Ramoncica, con el mayor sigilo, que
Nicolasa es hija mia. Le he dicho que un deber imperioso de conciencia
me obliga a dotarla, ahora, que ella se va a casar. La chacha entiende
poco de numeros. Se ha espantado, no obstante, de la enorme cantidad que
yo queria dar por dote; pero la he echado de esplendido y me he supuesto
mas rico de lo que soy. A las observaciones que la chacha me ha hecho,
he respondido que mi resolucion era irrevocable. He persuadido, por
ultimo, a la chacha de que no conviene que Nicolasa sepa los lazos que a
ella me unen, y que es mas delicado y honesto que lo sepa solo el
sujeto que va a ser su marido. He logrado, pues, que la chacha se
encargue de persuadir a D. Casimiro a que tome lo que libre, aunque
misteriosamente, quiero dar y doy a su futura. No creo que la chacha
haya tenido que hacer grandes gastos de elocuencia para convencer a D.
Casimiro de que debe aceptar. Don Casimiro me ha escrito esta carta,
donde me dice que acepta, me colma de elogios por mi generosidad, y me
promete callar el motivo de la donacion que le hago, y la misma
donacion, hasta donde sea posible.
El P. Jacinto leyo la carta que le entrego D. Fadrique. Luego saco este
del bolsillo un paquete de papeles. Le puso sobre la mesa y dijo:
--Aqui estan los papeles todos que se requieren para formalizar la
donacion, la cual deseo que se lleve a feliz termino por medio de V.
Este es el poder mas amplio, otorgado ante un escribano de esta ciudad,
para que V. disponga, venda, enajene y haga lo que convenga con todo
cuanto me pertenece. Estas son las cartas a los banqueros que tienen
fondos mios, poniendolos todos a la orden de V. Esta, por ultimo, es la
lista, inventario, cuenta o como quiera llamarse, de lo que en poder de
dichos banqueros tengo hasta ahora; y esta otra es la cuenta de lo que
valen los bienes de D. Valentin, justipreciados por peritos. Escasamente
llegara lo mio a cubrir el importe de lo que disfruta dicho senor; pero
V. sabe que poseo algunas finquillas, y, si fuere menester, suplire la
falta. Querido maestro, V. va a ser ejecutor fiel y pronto de mi
decidida voluntad, de la cual pretendo que de V. noticia y testimonio a
Dona Blanca, exigiendole en c
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