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a de los celos le acibaro el corazon;
las lagrimas brotaron en abundancia de sus ojos.
Cuando vio a solas a Nicolasa, con los ojos encarnados de llorar y con
voz tremula le dijo:
--?Conque cedes al amor de D. Casimiro? ?Conque vas a casarte? ?Conque
me matas?
--Calla, tontito mio, contesto ella.--?A que vienen esas quejas? ?Te he
enganado yo jamas?
--No; no me has enganado.
--?Querias que dejase pasar tan buena proporcion de ser senora principal
y millonada? ?Tan mal me quieres, egoista?
--No porque te quiero mal, sino porque te quiero a manta, lo siento y lo
lloro.
Y Tomasuelo lloraba en efecto.
--Anda, no llores, majadero. iSi vieses que feo te pones! ?Quien ha
visto llorar a un hombron como un castillo?
--Pero isi no puedo remediarlo!
--Si puedes; haz un esfuerzo, ten valor y sosiegate. Ten en cuenta que,
de aqui adelante, no solo hallaras en mi a una hermana, sino a una
madrina y a una protectora muy pudiente.
--?Y a mi que se me da todo eso? Nada. Lo que yo codiciaba era tu
carino.
--Y no lo tienes como antes, ingrato? Pues que, ?los buenos hermanitos
dejan de amarse aunque se case uno de ellos?
--No seas tramayona, no me aturrulles. Ya sabes tu que la ley que yo te
tengo no puede sufrir...
--Vamos, vamos; dejate de ninerias. ?Quien crees tu que ocupa y llena el
lugar mas bonito, principal y escondido de mi corazon? Tu. Mi alma es
tuya. Te la di toda con el amor que en ella se cria; con afecto de
hermana. ?Que sombra puede hacerte que sea yo la mujer legitima de D.
Casimiro? ?Por eso hemos de dejar de querernos como hasta aqui, mas que
hasta aqui? Nos querremos cuanto tu quieras y cuanto sea posible
quererse, sin ofender a Dios. ?Supongo que tu no querras ofender a Dios?
Contesta.
--No, mujer; ?como he de querer yo ofender a Dios? Pues que, ?no soy
buen cristiano?
--Lo eres. Es una de las partes que mas aprecio en ti. Por eso confio en
que pienses que voy a ser esposa de otro y no desees nada. Solo el deseo
es ya pecado. Acuerdate de los mandamientos.
--Oye, ?y esta en mi poder no desear?
--Si. Callate; no digas nada a nadie, ni a ti mismo, cuando desees, y el
silencio matara el deseo.
--Me matara a mi antes.
Tomasuelo lloro mas fuerte que nunca. Las lagrimas caian a modo de
lluvia, acompanadas por tempestad de sollozos.
--iPor vida de los hombres endebles! --exclamo Nicolasa.-- ?Que locura
es esta? Calmate, por Dios y ten pecho ancho.
Nicolasa, con suma blandur
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