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istosa que V., puede muy bien hallar en D. Casimiro algun chiste y no
aburrirse de su conversacion. Y por otra parte, aunque mi hija viese en
D. Casimiro los defectos que V. senala, ?por que no habia de amarle?
Pues que, ?una mujer de honor, una buena cristiana, ha de amar solo la
hermosura fisica y el desenfado en el hablar? ?Sera menester buscarle
para marido, no a un caballero de su clase, honrado, temeroso de Dios,
virtuoso lleno de atenciones y buenos deseos de hacerla dichosa, sino a
algun saltimbanquis robusto, a algun truhan divertido, que provoque en
ella con sus chocarrerias una risa indecorosa y un regocijo poco
honesto?
--Mira, Dona Blanca --dijo el fraile, que jamas abandonaba el tuteo,
aunque se incomodara,-- no creas que se necesite ser un Apeles o un
Fidias para conocer que es feo D. Casimiro. Su fealdad es tan patente y
somera, que no hay que ahondar mucho para descubrirla. Y en cuanto a su
ruin salud y escasa amenidad, te aseguro lo mismo. Sin haber cursado
medicina, sin ser un Hipocrates, ve cualquiera que D. Casimiro esta por
demas estropeado. Y sin haber estudiado el _Examen de ingenios_, de
Huarte, se descubre en seguida que el de don Casimiro es romo y huero.
Yo no pretendo que busques para Clarita a Pitagoras y a Milon de Crotona
en una pieza; pero ?que diablura te lleva a darle por marido a Tersites?
El P. Jacinto se abstenia de echar latines cuando hablaba a las mujeres;
pero no podia menos de citar en romance, siempre que se dirigia a damas
de distincion, hechos, personajes y sentencias de la antigueedad clasica
y de las Sagradas Escrituras. Por lo demas, era tan claro el sentido de
lo que decia, que Dona Blanca, aunque no hubiera sabido mas o menos
confusamente la condicion de los personajes citados, no hubiera tenido
la menor duda sobre lo que el fraile queria significar. Asi es que le
respondio:
--Reverendo padre, esos son insultos y no consejos; pero jamas me
enojare con V. Lo unico que afirmo es que todos los defectos que pone V.
a mi futuro yerno han de estar menos al descubierto de lo que V. supone
ahora, cuando antes de ahora no los ha conocido V. Y si los conocia,
?por que antes no me los dijo? Repito que alguien ha venido a ilustrar
su claro entendimiento de V. Alguien le induce a dar este paso. No hay
que disimular. Sea V. leal y franco conmigo. V. ha hablado con alguien
acerca de la proyectada boda de Clarita. Sus consejos de V. no son
consejos, sino un mensaje solapado.
El
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