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o mas la partida de D.
Carlos, y antes de mediodia consiguio que saliese del pueblo con
direccion a Sevilla.
Don Carlos salio a caballo con un su criado; y D. Fadrique, a caballo
tambien, se unio con el en el ejido, y le acompano mas de una legua,
dandole esperanzas y hablandole de sus amores. Al llegar a una
encrucijada, D. Fadrique se despidio carinosamente del joven, y tomo el
camino de Villabermeja con el intento de conferenciar con el padre
Jacinto.
La sencillez y la modestia de este santo varon no habian dejado ver a D.
Fadrique la inmensa importancia que durante su larga ausencia habia
adquirido.
Como predicador, gozaba el padre de extraordinaria nombradia por toda
aquella comarca. Era igualmente celebrado por los tres estilos que tenia
de predicar. En el estilo llano o de homilia encantaba a la gente
rustica y ponia la religion y la moral a su alcance, amenizando tan
graves lecciones con chistes y jocosidades que un severo critico
condenaria, pero que eran muy del caso para que los zafios campesinos se
aficionasen a oirle y se deleitasen oyendole. En sermones de empeno, en
dias de gran funcion, el padre Jacinto era otro hombre: echaba muchos
latines, ahuecaba la voz y esmaltaba su discurso de un jardin de flores,
de un verdadero matorral de adornos exuberantes, que tambien gustaban a
los discretos y finos de aquellos lugares. Y tenia, por ultimo, el
estilo patetico de la Semana de Pasion y de la Semana Santa, durante las
cuales los sermones, mas que hablados, eran en Villabermeja, y siguen
siendo aun, cantados, sin que gusten de otra manera. Sermon de Semana
Santa, sin lo que llaman alli el _tonillo_, no gusta a nadie ni se tiene
por sermon. Cuando en el dia va a Villabermeja un cura forastero, tiene
que aprender el _tonillo_. En este _tonillo_ fue el padre Jacinto un
dechado de perfeccion, que nadie ha superado hasta ahora. Al oirle,
aunque sea reminiscencia gentilica, dicen que se comprendia como Cayo
Graco se hacia acompanar por un flautista cuando pronunciaba en el Foro
sus mas apasionadas arengas. El P. Jacinto predicaba tambien en el Foro,
o digase en medio de la plaza publica, durante la Semana Santa. Alli se
hacian todos los pasos a lo vivo, y el padre los explicaba en el sermon
conforme iban ocurriendo. Asi, habia sermon que duraba tres horas, y
siempre sin dejar el tonillo, lo cual no obstaba para que el padre
expresase los mas varios afectos, como piedad, dolor y colera. Cuando
aparecia el preg
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