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onendus est Creator_. Es sentencia de San Agustin.
--Ademas --dijo el Comendador,-- Clarita ama a otro hombre.
--?Como es eso? ?Que me cuentas? ?Que mentira, que enredo te han hecho
creer? Si amase a un galan, Clara me lo hubiera confesado.
--Ella misma ignora casi que le ama; pero me consta que le ama.
--Vamos, si, ya doy en ello: ciertas miradas y sonrisas con un
estudiantillo... Me las ha confesado. Esta arrepentida... iCon un
estudiantillo!... ?Pues se habia de ir Clarita a correr la tuna?
--P. Jacinto, V. chochea.
--iDesvergonzado! ?Como te atreves a decir que chocheo?
--El estudiantillo no es de esos que van con el manteo roto y con la
cuchara puesta en el sombrero de tres picos, pidiendo limosna, sino que
es un caballero principal, un rico mayorazgo.
--?De veras? Ya eso es harina de otro costal. De eso no me habia dicho
nada aquella cordera inocente. Oye... ?y es buen mozo?
--Como un pino de oro.
--?Buen cristiano?
--Creo que si.
--?Honrado?
--A carta cabal.
--?Y la quiere mucho?
--Con toda su alma.
--?Y es discreto y valiente?
--Como un Gonzalo de Cordoba. Ademas es poeta elegantisimo, monta bien a
caballo, posee otras mil habilidades, es muy leido y sabe de torear.
--Me alegro, me alegro y me realegro. Le casaremos con Clarita, aunque
rabie Dona Blanca.
--Si, querido maestro. Le casaremos... pero es menester que seamos muy
prudentes.
--_Prudentes sicut serpentes_... Pierde cuidado. Harto se yo quien es
Dona Blanca. Es omnimodo el imperio que ejerce sobre su hija. El respeto
y el temor que le infunde exceden a todo encarecimiento. Y luego, ique
brio, que voluntad la de aquella senora! A terca nadie le gana.
--No soy yo menos terco... y no consentire que Clara sea el precio del
rescate de nadie; que sobre ella, que no tiene culpa, pesen nuestras
culpas; que Dona Blanca la venda para conseguir su libertad. Sin
embargo, importa mucho la cautela. Dona Blanca, llevada al extremo,
pudiera hacer alguna locura.
Despues de esta larga conversacion, y perfectamente de acuerdo el
Comendador y el P. Jacinto, el primero se volvio a la ciudad en aquel
mismo dia para que su ausencia no se extranase.
El P. Jacinto quedo en ir a la ciudad al dia siguiente de manana.
Los pormenores y tramites del plan que habian de seguir se dejaron para
que sobre el terreno se decidiesen.
Solo se concerto el mayor sigilo y circunspeccion en todo y disimular en
lo posible la intima amistad
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