FREE BOOKS

Author's List




PREV.   NEXT  
|<   66   67   68   69   70   71   72   73   74   75   76   77   78   79   80   81   82   83   84   85   86   87   88   89   90  
91   92   93   94   95   96   97   98   99   100   101   102   103   104   105   106   107   108   109   110   111   112   113   114   115   >>   >|  
ella una limeta de vino y dos canas, que puso sobre la mesa, llenandolas hasta el borde. --Este vino no tiene aguardiente, ni botica, ni composicion de ninguna clase --dijo el padre al Comendador.-- Es puro, limpio y sin macula. Esta como Dios le ha hecho. Bebe y confortate con el, y cuentame luego lo que tengas que contar. --Bebo al buen exito de mis planes, --contesto el Comendador, apurando el vino de su cana. --Asi sea, si Dios lo quiere, --replico el fraile, bebiendo tambien, y se dispuso a atender a don Fadrique con sus cinco sentidos. XIV La celda no tenia mucho que llamase la atencion. Sobre la mesa o bufete, que era de nogal, habia recado de escribir, el Breviario y otros libros. Dos sillones de brazos, frente el uno del otro, con la mesa de por medio, y donde se sentaban nuestros interlocutores, eran de nogal igualmente. A mas de los dos sillones, habia cuatro sillas arrimadas a la pared. Los asientos todos eran de enea. Un _Ecce-Homo_, al oleo, a quien cuadraba el refran de _a mal Cristo mucha sangre_, era la unica pintura que adornaba los muros de la celda. No faltaban, en cambio, otros mas naturales adornos. En la ventana, tomando el sol, se veian dos floridos rosales; dentro del cuarto, cuatro macetas de brusco, y colgadas en la pared cinco jaulas, dos con perdices cantoras, y tres con colorines, excelentes reclamos. Otro bonito colorin, diestro cimbel, asido a la varilla saliente que estaba fija a una tabla de pino, volaba a cada momento hasta donde lo consentia el hilo largo que le aprisionaba, y volvia con mucho donaire a posarse en la varilla. Los jilgueros cantaban de vez en cuando y animaban la habitacion. Arrimadas a un angulo habia dos escopetas de caza. Y, por ultimo, en una alcobita que apenas se descubria, por hallarse la pequena puerta casi tapada del todo por una cortina de bayeta verde, estaba la cama del buen religioso. La alacena de donde este saco el vino y que era bastante capaz, servia de bodega, ropero, despensa, caja o tesoro y biblioteca a la vez. Todo, aunque pobre, parecia muy aseado. El P. Jacinto, con el codo sobre la mesa, la mano en la mejilla y los ojos clavados en D. Fadrique, aguardaba que hablase. Don Fadrique, en voz baja, hablo de este modo: --Aunque yo no soy un penitente que vengo a confesarme, exijo el mismo sigilo que si estuviese en el confesonario. El padre, sin responder de palabra, hizo con la cabeza un signo de afirmacion. En
PREV.   NEXT  
|<   66   67   68   69   70   71   72   73   74   75   76   77   78   79   80   81   82   83   84   85   86   87   88   89   90  
91   92   93   94   95   96   97   98   99   100   101   102   103   104   105   106   107   108   109   110   111   112   113   114   115   >>   >|  



Top keywords:

Fadrique

 
sillones
 
cuatro
 

estaba

 
varilla
 
Comendador
 
hallarse
 

pequena

 

puerta

 

ultimo


escopetas
 
angulo
 

alcobita

 
apenas
 
descubria
 

aprisionaba

 
cimbel
 

diestro

 

saliente

 

colorin


bonito

 

cantoras

 

colorines

 

excelentes

 

reclamos

 

volaba

 

jilgueros

 
posarse
 
cantaban
 

cuando


habitacion

 

animaban

 
donaire
 

volvia

 

momento

 

consentia

 

Arrimadas

 

bastante

 

Aunque

 
clavados

aguardaba

 

hablase

 

penitente

 

palabra

 
cabeza
 

afirmacion

 

responder

 

confesonario

 

confesarme

 

sigilo