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este miedo mutuo nacia el que se tratasen por lo comun con extremada
finura y con el comedimiento mas exquisito y circunspecto, a fin de no
terminar cualquier coloquio en pelea o disputa.
Llevada de esta consideracion, Dona Blanca no impugno la defensa de la
coqueteria; dio por satisfecha su modestia de madre, y acabo por aceptar
como justos y merecidos los encomios de su hija Clara.
Luego anadio:
--En suma, mi hija es un prodigio. En las alabanzas de V. no toma parte
sino la justicia. Me alegro. ?Que mayor contento para una madre?
Imagino, con todo, que tan lisongero panegirico bien se podia haber
pronunciado en presencia de testigos. Lo que sigilosamente tenia V. que
decirme no ha salido aun de sus labios.
El P. Jacinto se paro a reflexionar entonces, al verse tan directamente
interrogado, y casi se arrepintio de haber venido a tratar del asunto de
la boda de Clarita, dejandose llevar de un celo impaciente, sin ponerse
antes de acuerdo con el Comendador, segun habian concertado; pero el
padre Jacinto no era hombre que cejaba una vez dado el primer paso, y
despues de un instante de vacilacion, que no dejo percibir a ojos tan
linces como los de su interlocutora, dijo de esta manera:
--Alla voy, hija; ten calma que todo se andara. Mi encomio de Clarita
estaba muy en su lugar, porque de Clarita voy a hablarte. Me consta,
como su director espiritual que soy, que te obedecera en todo; pero
dime, ?no consideras tu que para algunas cosas, de la mayor importancia,
convendria consultar su voluntad?
--?Y quien ha informado a V. de que yo no la consulto cuando conviene?
--?Has preguntado, pues, a Clara si quiere casarse tan nina?
--Si, padre, y ha dicho que si.
--?Le has preguntado si aceptara por marido a D. Casimiro?
--Si, padre, y tambien ha dicho que si.
--?Y no seran parte el temor y el respeto que inspiras a tu hija en esas
respuestas?
--Creo que no merezco solo inspirar a mi hija respeto y temor, sino
tambien carino y confianza. Prevaliendose, pues, mi hija del carino y de
la confianza que debo inspirarle, hubiera podido contestar que no queria
casarse con D. Casimiro. Nadie la ha violentado para que diga que
quiere. Querra cuando lo dice.
--Es cierto; querra, cuando lo dice. No obstante, para que una decision
de la voluntad sea valida, importa que la voluntad este previamente
ilustrada por el entendimiento acerca de aquello sobre lo cual decide.
?Crees tu que Clarita sabe lo que quiere y
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