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e entrometo en
censurar, impugnar o controvertir las ideas o doctrinas que en el citado
drama resplandecen.]
--iHombre... tu eres famoso! ?Despues de tanto preambulo te vienes con
una preguntilla tan baladi? Prescindo ahora de la dificultad o
imposibilidad en que ese hijo postizo estaria de probar el delito de su
madre. Yo no se de leyes; pero la razon natural me dicta que contra la
fe de bautismo, contra la serie de actos y documentos oficiales que te
han hecho pasar hasta hoy por un hijo de un determinado y conocido Lopez
de Mendoza, no pueden valer testimonios sino de un orden excepcional y
casi imposible. Doy, con todo, de barato que posees tales testimonios.
Creo, decido que no debes valerte de ellos. ?Sabes los mandamientos de
la ley de Dios? ?Sabes que el orden en que estan no es arbitrario? Pues
bien; ?que dice el septimo?
--No hurtar.
--?Y el cuarto?
--Honrar padre y madre.
--Es, pues, evidente que para quitarte de encima el pecado contra el
septimo ibas a pecar contra el cuarto, deshonrando a tu madre y a tu
padre, que padre seria siempre el que te tuvo por hijo, te crio, te
alimento y te educo, aunque no te engendrara.
--Tiene V. razon, P. Jacinto. Y, sin embargo, los bienes que no son
mios, ?como sigo gozando de ellos?
--?Y quien te dice que goces de ellos? Pues ique! ?es tan dificil dar
sin expresar la causa por que se da? Dalos, pues, a quien debes. Ya los
tomaran... En el tomar no hay engano. Y si, por extrano caso, hallares a
alguien en el tomar inverosimilmente escrupuloso, ingeniate para que
tome. Lejos de oponerme, pido, aplaudo la reparacion, siempre que para
llevarla a cabo no sea menester hacer mayor barbaridad que la que
remedie.
--Esta bien... pero si no es el hijo, sino la madre culpada... ?que debe
hacer la madre culpada?
--Lo mismo que el hijo... no deshonrar publicamente a su marido... no
amargarle la vida... no desenganarle con desengano espantoso... no
anadir a su pecado de fragilidad el de una desvergueenza cruel y sin
entranas.
--La madre, no obstante, no tiene medios de devolver bienes que por su
culpa van a pasar o han pasado a quien no corresponden.
--Y si no los tiene, ?que se le ha de hacer? Ya lo he dicho. Que se
resigne. Que se someta a la voluntad de Dios. Todo eso lo debio prever
antes de pecar, y no pecar. Despues del pecado no le incumbe el remedio
si implica pecado nuevo, sino la penitencia. ?Has expuesto ya todo el
caso?
--No, padre; tiene otras
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